jueves, 4 de diciembre de 2008

La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón y destrozas tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adios y el reloj en tu puño marcó las tres. El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa cambiando lo amargo por miel y la gris ciudad por rosas,te hace bien, tanto como hace mal te hace odiar, tanto como querer y más.
Cambiaste de tiempo y de amor y de música y de ideas,cambiaste de sexo y de Dios, de color y de fronteras, pero en sí, nada más cambiarás, y un sensual abandono vendrá y el fin.
Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera, bang, bang, bang hojas muertas que caen, siempre igual, los que no pueden más se van.

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